Claves para la enseñanza musical online. Entrevista a Isabel Villagar.

 

¡Hola tecnomúsicos!

Tras el éxito abrumador del post sobre Cómo dar clases de música onine he considerado oportuno consultar a diferentes profesores con experiencia en la enseñanza online. Hoy tenemos con nosotros a Isabel Villagar, pedagoga del canto, creadora del blog La brujula del canto,  y pionera en el aprendizaje online de su disciplina.

👆Como puedes ver en el vídeo de arriba, hace dos años, y sin saber la que nos venía encima en el 2020 le entrevistamos en el blog para saber sobre su ya entonces dilatada experiencia en la enseñanza online del canto.

Hoy su experiencia nos es todavía más valiosa, y viene a respondernos a varias de las preguntas que muchos de vosotros, como profesores de música en general y de canto en particular, me habéis enviado y os podéis estar haciendo.

Hola Isabel, lo primero que se pregunta un docente ante la situación emergente del coronavirus es: ¿Qué debo tener en cuenta el docente antes de empezar con mis clases online?

Los docentes van a jugar un papel fundamental en la vida de las familias en estas semanas de confinamiento y por ello las familias deben sentirlos próximos y que reman en la misma dirección. Desde mi punto de vista, lo primero que tienen que hacer los docentes es una pequeña evaluación inicial en la que pregunten a las familias cosas tan básicas como: si están todos sanos, si el alumno tiene a un adulto que le puede ayudar o no, si los padres tienen que trabajar online, qué tipo de dispositivos tienen en casa, si tienen ADSL y por tanto no tienen limitación en el uso de datos, si tienen impresora, si les falta algo de material (libretas, lápices, etc.). Una simple llamada puede además ayudar a las familias a sentirse que no están solos, que la escuela les va ayudar y que los docentes son sus aliados en esta situación.

Tras esa evaluación inicial sobre las posibilidades reales de aprendizaje de los alumnos, el docente debe plantearse qué recursos emplear. Porque puede darse una casuística variada entre las posibilidades del alumnado y va a necesitar ser flexible en los enfoques si verdaderamente quiere ser un facilitador de aprendizajes. Desde ya, desaconsejo enviar tareas a lo loco para justificar que se está trabajando, si el docente no tiene esto en cuenta puede convertir estas semanas en un auténtico infierno familiar y puede hacer que los alumnos pierdan totalmente las ganas por aprender. Aprovechemos para que en este tiempo los alumnos despierten su curiosidad, mejoren su autonomía y se conviertan en seres más profundos.

¿Cómo se puede plantear ese proceso de enseñaza-aprendizaje?

Una vez conocidas las circunstancias de cada alumno el docente se ha de plantear los objetivos que quiere conseguir y los medios para hacerlo. Quizás sea interesante que se plantee qué competencias necesita desarrollar el alumno para poder afrontar el reto del e-learning y empezar por ahí. Hay tutoriales prácticamente para todo: instalar aplicaciones, crear un documento, hacer una lista de reproducción, crear un canal de YouTube, hacer una presentación, grabar un vídeo, grabar un audio… no desperdiciemos esta oportunidad.

De entrada yo aconsejo la elaboración de un portafolio en el que el alumno incluya todas las actividades que va a realizar en estos meses y para ello puede ser interesante que escriba en una agenda o libreta aquellas actividades que ha hecho en el día y al final de la semana mande ese resumen de tareas al docente. En el caso de los estudiantes de música pueden apuntar cuánto tiempo han estudiado y qué tareas han hecho, pueden archivar las grabaciones, etc.

Y entrando en los tipos de aprendizaje existen distintas posibilidades:

– Aconsejaría a los docentes que plantearan un proyecto y que el alumno trabajara de manera autónoma el máximo tiempo posible. Por ejemplo investigar sobre el compositor o la obra que va a tocar o cantar, traducir la letra, tocar en el piano la melodía, estudiar y grabar un audio o vídeo para mandarle al profesor y que éste le dé el feedback. Si es posible, aconsejo las clases por video conferencia de las que hablaré más adelante y más concretamente. Y todo esto se puede incluir en el portafolio.

– También se puede usar un aula virtual. Sin embargo, secuenciar minuciosamente los contenidos y elaborar un curso online tiene su dificultad y lleva su tiempo, y si el profesor no está convenientemente formado, puede hacerle sentir muy frustrado. Si los docentes no tienen suficiente material digitalizado pueden acabar entrando en un círculo vicioso: “no tengo tiempo para elaborarlos, lo hago deprisa y no consigo lo que me propuse”. No es una tarea fácil y se tarda su tiempo. Considero que en estos momentos se necesita agilidad y que los procesos de enseñanza-aprendizaje sean atractivos.

¿Qué destacarías del aprendizaje en línea frente al presencial?

Opino que los contextos y los procedimientos son diferentes en el aprendizaje presencial respecto del online, sobre todo si se da clase en grupo, aunque el objetivo a conseguir sea el mismo. Uno de los errores que se suele cometer es el de intentar replicar las dinámicas y estrategias de aprendizaje que se realizan en el aprendizaje presencial y esto os aseguro que no va a funcionar. El profesor y el alumno se tienen que adaptar al nuevo medio y tienen que entender que, bien plateado, el aprendizaje online ofrece muchas oportunidades que deben ser aprovechadas, y más en este momento.

Es el momento en que el docente se convierta realmente en un facilitador de los aprendizajes y que los alumnos se conviertan en protagonistas de su propio proceso. Por lo tanto, los modelos de clase presencial -al modo tradicional, aunque se use la tecnología- en los que el docente hace una larga explicación y los alumnos escuchan o toman apuntes, pueden no ser muy efectivos. Una idea sería que el docente grabe un breve vídeo explicando la tarea y que los alumnos puedan volver a verlo tantas veces como necesiten y tengan un tiempo limitado para investigar o resolver las dificultades. En el caso de, por ejemplo, una clase de lenguaje musical podrían darse los ejercicios a trabajar, explicarlos en un vídeo y pedir que los alumnos mandaran una foto o un audio de la realización de la misma.

Por otro lado, mandar tareas y no ofrecer retroalimentación tampoco es aconsejable, el alumno tiene que tener la oportunidad de preguntar e incluso estar en contacto con sus iguales en un foro. Obviamente, esto dependerá de la edad y de la autonomía del alumno así como de las competencias digitales que posea. La idea, en este momento, es que el alumno pueda realizar las actividades on-line y off-line (sin el uso de medios tecnológicos) de manera autónoma, sin compañía. También hay que tener en cuenta que el uso del ordenador, tablet o teléfono será muchas veces compartido por otros hermanos o por sus padres, por lo cual se deben proponer actividades que no requieran uso exclusivo de la tecnología, porque es posible que los citados padres tengan que tele-trabajar.

Es importante en estos momento también la actitud del docente hacia el medio digital. El aprendizaje en línea es tan efectivo como el presencial pero el docente ha de asumir el reto con una actitud constructiva y mucho sentido común. Es mejor emplear aquello que se conoce y se domina que querer utilizar un sinfín de recursos desconocidos para los que deberá invertir un tiempo que hoy por hoy no va a tener en este momento de disrupción por la pandemia. Las personas que nos hemos formado en el aprendizaje en línea bien lo sabemos. Si el docente tiene una buena actitud y predisposición el alumno lo asumirá con naturalidad.

Quizás sea interesante que el docente haga un listado de las herramientas que domina antes que nada:
-grabación de audio,
-grabación de video,
-animaciones,
-documentos en línea,
-elaboración de presentaciones,
-creación de materiales,
-edición de imagen,
-edición de audio,
-aplicaciones móviles, etcétera.

Con esto quiero decir que el docente debe asumir que va a tener limitaciones en cuanto al manejo de la tecnología, todos las tenemos y deberá centrarse en sus fortalezas y llevarlas al máximo. Ya habrá tiempo para trabajar las debilidades.

¿Qué nos aconsejas sobre los dispositivos de aprendizaje en línea?

Olvidémonos en estos momentos de que los alumnos puedan comprar dispositivos, se ha de trabajar con lo que la familia disponga ahora: ordenador, tablet, móvil, teléfono, etc… Además hay que tener en cuenta que cuanto más compleja sea la instalación, más fácil será que algo falle y te aseguro que los fallos se producen siempre en el momento más inoportuno. Si empleas un micro externo, una webcam externa, un altavoz externo… en el caso de que algo falle será más complejo detectar el problema y reiniciar la conexión. Cuanto más sencillo y de más calidad mejor. Personalmente yo empleo una tablet, un móvil y un piano digital en el que puedo regular el volumen y emplear recursos que me ofrece el mismo (también di clases con un piano acústico y tampoco es gran problema).

Y sobre los soportes, en las videoconferencias empleo varias vías para evitar que los alumnos tengan que hacerse una cuenta nueva y evitar que no sea compatible, esté saturada la conexión o no tengan bastante espacio disponible en el equipo y un largo etcétera. Doy la opción de hacerlas por: Skype, Facetime, Messenger de Facebook, Whastapp, Hangouts… Mi experiencia es que las que mejor funcionan son, en orden: Messenger de Facebook, Facetime y Skype…

En el caso de que no se pueda hacer la videoconferencia siempre puede el alumno hacer una grabación de audio/video y mandársela al profesor para que le ofrezca feedback. Si lo realiza, una buen recurso para mandar archivos pesados es WeTransfer. Lo más importante es que el proceso de enseñanza-aprendizaje se produzca y para ello el alumno tiene que hacer la actividad y el profesor valorarla. No perdamos esta idea de vista y facilitemos la manera de hacerlo.

También empleo un aula virtual en la que los alumnos acceden a los contenidos complementarios: técnica vocal, higiene vocal, composición de canciones, etc… En el caso de los grupos es interesante hacer un foro en el que los alumnos puedan interaccionar e incluso plantear actividades colaborativas.

Pero, claro, no se enfocará igual, por lo que dices una clase individual que una colectiva ¿no?

La materia que tiene que impartir un docente condiciona las herramientas que empleará. En el caso de clases colectivas estos meses pueden ser una gran oportunidad para poder conocer la individualidad de los alumnos y poder proporcionar una retroalimentación más individualizada. Como he dicho, hay que fomentar las actividades grupales y la interacción del conjunto en función de la edad y la autonomía de los alumnos. Para las clases colectivas de lenguaje musical es muy posible que sea más adecuado que los alumnos trabajen individualmente y el profesor valore los trabajos. También creo que es una excelente oportunidad para trabajar la competencia y autonomía digital. Pueden aprender a buscar recursos, a hacer listas de reproducción, a escuchar versiones de una misma obra, etc…

En el caso de las clases individuales de canto o de instrumento, yo recomiendo las video-conferencias.

Cuentanos más sobre las video-conferencias.

Una vez que alumno y profesor establezcan la cita para la clase o tutoría, hay que informar al alumno y a la familia de algunas cosas básicas que frecuentemente no se tienen en consideración y pueden dificultar la sesión. Algunas de estas cuestiones son:

– La puntualidad. Para asegurarse de ello, en ocasiones es recomendable hacer una pequeña prueba antes de la cita en la que se aseguren de que se establece la conexión, funciona bien el nombre de usuario o el número de teléfono y se aceptan las invitaciones correspondientes.

– Se han de tener los dispositivos cargados y conectados a la luz eléctrica. Esto evitará que se interrumpa las sesión por falta de batería y hará que el dispositivo trabaje más eficientemente proporcionando una conexión más estable. Se ha de recordar a los alumnos esta cuestión tantas veces como sea necesario.

– El docente ha de tener cerca los recursos que vaya a necesitar: un teclado, un atril, una pizarra, unas láminas o maquetas para explicar, etc… Esto evitará esperas y tiempos muertos que ralentizarán la sesión de trabajo.

– Las video-conferencias son una oportunidad maravillosa para tomar conciencia sobre cómo comunicamos. En la interacción presencial tendemos a interrumpirnos, a “pisarnos” los finales de las conversaciones, hablar demasiado deprisa o sin vocalizar lo suficiente. En la interacción online, se ha de tener en cuenta que es necesario esperar a que la otra persona termine antes de responder, a ser breves y concisos y a hablar con claridad y más bien pausadamente.

– Es importante el plano de imagen que ofrecemos al alumno en la interacción. En el caso del canto, el docente debe ver al alumno al menos de cintura para arriba y en ocasiones puede pedirle que se ponga de pie. En el caso de otros instrumentos, hay que ajustar el plano del alumno a aquello que el docente quiere supervisar: las manos en los pianistas, los brazos en el caso del violín, etc… El alumno debe poder ver bien al profesor e intentar no perder el contacto visual.

– Para que la emisión se mantenga estable hay que intentar evitar movimientos bruscos del dispositivo y del propio alumno y profesor.

– Hay una cuestión importante en las video-conferencias: el docente debe evitar una vestimenta demasiado llamativa y ha de mirar la ventanita del alumno y no la suya; de normal uno no se ve a sí mismo cuando da la clase, en las video-conferencias tampoco debe hacerlo. Dedica toda tu atención al alumno.

¿Y en el caso concreto de las clases de canto on-line qué nos dirías?

– En el caso de clases de canto, voz hablada o de instrumentos melódicos, es conveniente que los alumnos tengan preparados las bases y/o karaokes que emplearán desde sus domicilios para evitar el retardo que muchas veces se produce. Es recomendable que hagan una lista en YouTube de los karaokes para acceder con facilidad. Lo mismo si el alumno se acompaña con la guitarra, el ukelele o el teclado, deberá tener el material preparado en una carpeta física o digital, así como los instrumentos afinados, con la púa o la cejilla a mano por si se necesita.

– Personalmente, les pido también que tengan a mano algunos recursos básicos para el estudio: una botella de agua y una pajita, una banda elástica, un globo y un bote de pompas de jabón para los principiantes.

– Empleo láminas y maquetas anatómicas, y otros recursos para explicar conceptos sobre la fisiología de la voz y el canto.

– Es importante que el docente de canto cuando paute los ejercicios los cante o toque en el piano pero después el alumno los realice sin la ayuda del mismo. El docente debe centrar su atención en escuchar lo que hace el alumno y ofrecer retroalimentación. Por otro lado, esto supone una gran oportunidad para trabajar la audiation (oido interno) del alumno.

– Permito, tanto en las clases online como en las presenciales, que se graben las clases para poder repasarlas después. Esto supone una gran ayuda en su autonomía y un recurso a largo plazo al que pueden recurrir.

¿Y que nos puedes decir sobre los procesos de evaluación?

Una de las cuestiones que más preocupan a los docentes es la evaluación del alumnado. En mi opinión como pedagoga, es fundamental centrarse en el proceso, se cuida (se atienden a las necesidades concretas de los alumnos), se secuencia bien, se proponen las actividades más adecuadas y si el profesor se centra en esta cuestión se producirá el aprendizaje deseado.

Quizás sea el momento ideal para que muchos docentes elaboren rúbricas sobre aquello que enseñan. Personalmente empleo una ficha de diagnóstico vocal que me ayuda a delimitar los objetivos de manera personalizada y plantear actividades y repertorio adecuado para que las obras permitan al alumno asumir una mayor competencia vocal. Como he comentado, hacer un portafolio físico o digital o un diario de estudio ayudará al alumno a valorar sus progresos, hecho que sin duda redundará en su motivación y en sus ganas de aprender.

En el caso de las enseñanzas individuales de instrumento esto es sencillo puesto que la legislación vigente establece que es el docente el que ha de hacer una evaluación continúa del proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo que si el docente imparte sus clases por video-conferencia puede evaluar semana a semana los progresos y finalmente valorar el grado de adquisición de competencias.

¿Consideras el aprendizaje en línea como una oportunidad?

Desde luego. Si me preguntas por los beneficios que ofrece el aprendizaje en línea te enumeraré unos cuantos:

El más importante es que este tipo de aprendizaje te permite estudiar con profesionales de referencia desde cualquier lugar del planeta. Es decir, desde tu casa, sin gastar dinero ni tiempo en desplazamientos puedes aprender con los mejores. Si cuando yo estudiaba hubiera tenido esta oportunidad, todo el dinero que gasté en viajes, hoteles, comer fuera, etcétera, lo hubiera invertido en mi formación de manera que hubiera conseguido posiblemente el doble de resultados en el mismo tiempo. Lo vivo cada día, observo que hay una casuística muy grande de personas que quieren aprender a cantar y este medio puede facilitárselo porque no tienen acceso a un profesor de canto cualificado en su ciudad o pueblo, pero sí tienen la posibilidad de acceder a la formación online. Aquellas personas que tienen responsabilidades familiares o tienen que atender otras obligaciones, si no fuera por esta modalidad en la que desde su casa pueden ejercitarse, no podrían estudiar, o personas que viven en el extranjero y buscan un profesor que les hable en su lengua… La casuística es extensa. Se podría decir que el que no aprende algo es simplemente porque no ha encontrado la manera de hacerlo.

En los tiempos de pandemia que estamos viviendo, otra ventaja de dar y recibir clases online es que salvaguarda la salud. Además, otra ventaja es que se evitan cancelaciones de las clases por días de mal tiempo, huelgas de transportes, averías y retrasos en los transportes públicos, enfermedad inesperada de un familiar y la necesidad de permanecer en casa… En el caso de los menores de edad, las clases online permiten que la persona que esté a su cargo pueda permanecer ocupándose de otros menesteres de la casa mientras el alumno realiza la clase.

Muchas personas van a darse cuenta después de esta situación de que el aprendizaje online es tan efectivo como el presencial y es posible que prioricen a un buen profesor on-line antes que a uno no tan bueno off-line. Y esto es algo positivo para la profesión, puesto que de lo que se trata es de enseñar lo mejor posible y que el alumno aprenda una determinada competencia lo mejor y lo más rápidamente posible. Los profesores que no se actualicen en su materia, que no aprendan a ofrecer contenidos adecuados y adaptados a las características físicas y mentales de los alumnos, posiblemente lo tendrán cada vez más difícil. Hace años que soy consciente de que la excusa de la presencialidad no es más que un pretexto, una falta de compromiso del alumno con el aprendizaje. El que quiere aprende.

Para los docentes he de resaltar que el aprendizaje online es un viaje personal. En mi caso, comenzó con la página www.LaBrujulaDelCanto.com, que a finales de este año cumplirá una década y, si he de remarcar algo, es el proceso de mejora continua que me ha hecho crecer como pedagoga. La Brújula Del Canto fue en sus inicios una manera de compartir con los alumnos recursos interesantes que o bien no me daba tiempo a trabajar en clase o entendía que era mejor el contexto audiovisual para su comprensión.

El compromiso con mis alumnos y, por ende, con todos los seguidores de la página, me ha llevado a adoptar una manera de trabajar llena de curiosidad, preguntas y respuestas, investigación didáctica, exploración de un sinfín de recursos…

Muchísimas gracias Isabel por compartir tus impresiones y consejos en esta situación donde la enseñanza online ha llegado de manera inesperada a todos los hogares.

 Puedes saber más de Isabel en:

www.isabelvillagar.com 

www.labrujuladelcanto.com

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